Centinela: Sky-Machine es un sistema interactivo desarrollado en TouchDesigner que visualiza trayectorias satelitales simuladas a partir de material preprocesado con Stellarium y otras fuentes astronómicas.
La instalación se estructura a partir de una arquitectura modular y sincrónica, que articula:
- Reproducción de video generativo en tiempo real
- Lógica condicional vinculada a la selección de visión orbital (diurna/nocturna)
- Sistema de audio multicanal con capas permanentes y reactivas (vigilancia, guerra, silencio técnico)
- Inserción de voice-over crítico que activa un guion especulativo
La pieza parte de una hipótesis concreta: cuando la humanidad desaparezca, las órbitas geoestacionarias seguirán activas.
Centinela se sitúa en ese futuro inminente y propone una visualización interactiva de lo que quedará: los satélites como ruinas tecnológicas y cápsulas de memoria involuntaria.
Aquí, cada imagen transmitida no documenta el presente sino que anticipa la extinción. Lo que observamos son trayectorias satelitales y sistemas de monitorización. ¿Este cielo artificial será nuestra memoria histórica ?.
Los datos satelitales se transforman en preguntas:
- ¿Qué seleccionamos para preservar en órbita cuando todo desaparezca?
- ¿Estos sistemas de monitoreo fueron creados para cuidar o para controlar?
- ¿La infraestructura de vigilancia es el verdadero archivo del Antropoceno?
Centinela: Sky-Machine se inscribe en una tradición de crítica a las tecnologías de visualización global (Bridle, Paglen, Farocki, Kurgan). La obra opera como un espejo invertido de la carrera espacial: en lugar de celebrar la exploración, observa cómo la mirada satelital produce jerarquías, memorias sesgadas y residuos culturales.
No hay en esta obra una utopía del cosmos, sino un testimonio latente de su instrumentalización. El cielo, aquí, no guía navegaciones, sino que certifica desapariciones.
Centinela: Sky-Machine is an interactive installation developed in TouchDesigner that explores the long-term legacy of Earth’s orbital satellites. Based on the idea that these devices will outlast human civilization, the work transforms simulated satellite trajectories into a critical visual and sonic archive. Rather than celebrating space exploration, the piece reflects on orbital infrastructure as a geopolitical residue — what remains when nothing else does.